viernes, 8 de agosto de 2014

EL SUJETO DOCENTE Y SU COMPROMISO SOCIOPOLÍTICO



La función del docente está definida y reconocida como una profesión con todo lo que esto implica en el contexto del ámbito sociocultural y sociopolítico. El docente presenta una dualidad en su rol: por una parte, generar procesos que permitan el desarrollo personal  y por otro lado inducir la conciencia  humana  en un proceso  personal y social (Ibarra, 2006).


Sabemos que el educador es un ser privilegiado y con una gran responsabilidad, ya que participa en la construcción no sólo de la cultura, sino también de la sociedad, de la manera cómo sus alumnos ven al mundo, de los diversos enfoques para su  interpretación, entre otros.

Sin embargo, la función del educador, tal como la conocemos, no ha existido siempre; en la Antigüedad, ejercían la pedagogía aquellos que fracasaban en otros oficios (Ibarra, 2004). Con la consolidación de los estados nacionales modernos la necesidad social de su formación y su rol adquirió más claridad.


En la actualidad, se ha delegado en el maestro variadas expectativas sociales, relacionadas no solo con la apropiación y asimilación del conocimiento, sino también con los aspectos más importantes de la socialización, como son la formación ética y moral y la formación para la democracia y los valores participativos.


Por otro lado, para los estudiantes el proceso de aprendizaje es complejo, ya que no solo aprenden contenidos e información, y desarrollan habilidades y competencias, sino que también aprenden una manera de vivir, de ver al mundo, una cultura. Durante el proceso de aprendizaje los estudiantes tienen una perspectiva para entender lo que saben y lo que son capaces de hacer, tanto a nivel profesional como a nivel de relaciones entre personas (Bustamante, 2006).


Es importante resaltar que, en Venezuela durante 1980, se efectuó un cambio significativo a nivel de educación, cuando se incorporaron diferentes roles inherentes a la labor docente, entre ellos los de planificador, facilitador, evaluador, orientador, promotor social, entre otros. Esto ha permitido proporcionar al alumno, experiencias, vivencias y oportunidades de aprendizaje que faciliten el logro del desarrollo pleno de su personalidad y por ende, lograr un aprendizaje efectivo y eficaz. Además, se han realizado ciertas reformas, estableciendo discusiones sobre la función del docente en aula, la cual se encuentra vinculada a la ética, la religión, la cultura, los valores y el uso de las tecnologías de información y comunicación.


El estado venezolano continuamente realiza talleres y cursos orientados hacia la actualización del sistema, en pro de transformar el sistema educativo, orientándolo hacia esquemas que posibiliten la inclusión de todos los educandos venezolanos, con especial énfasis de aquellos que se ubican en los sectores más necesitados.


En la Cumbre Extraordinaria de Monterrey del 2004, la educación fue reconocida como factor decisivo para el desarrollo humano, con incidencia sobre la vida política, social, cultural, económica y democrática (MED, 2004).


Para el Estado, la búsqueda de la equidad hacia la construcción de una democracia social, constituyen los principios y fines fundamentales de todas las acciones educativas. No olvidemos que, la formación ciudadana que se brinda a través de la educación, está vinculada con la formación en, por y para la democracia a través del desarrollo de una cultura participativa y protagónica, de contraloría social en los asuntos públicos en todos los espacios educativos: el aula, la escuela y la comunidad (MED, 2004).


De esta forma, las instituciones educativas promueven la superación del esquema vertical-jerárquico por una estructura horizontal-funcional que involucra a todos los actores y/o entes vinculados con la educación. El ciudadano es corresponsable de las decisiones de país, que a su vez redundan en las decisiones de la comunidad, de la familia, de la escuela y sobre sí mismo (Ibarra, 2006).

A manera de reflexión, es necesario plantearnos las siguientes interrogantes:

¿Los esfuerzos que está realizando el estado en materia de educación están dando los resultados esperados? ¿Se están utilizando los indicadores de gestión adecuados?. Porque la respuesta a estas interrogantes son las que pueden trazar la siguientes estrategias en busca de lograr el verdadero desarrollo humano. 

Desde mi perspectiva veo con preocupación este tema, ya que es en la Universidades donde se observa un mayor acercamiento a la problemática de desarrollo integral, pero ¿Todos culminan su formación en las universidades? ¿Hay pluralidad? ¿Nuestros estudiantes y egresados están participando en las decisiones del país?, así como lo señala el Informe Nacional del Ministerio de Educación y Deportes (MED, 2004).



Referencias


Bustamante Rojas, A. (2006) “Educación, compromiso social y formación docente”. Revista Iberoamericana de Educación. Nro, 37/4-10-01-06. [En línea]. Disponible en:



Ibarra Russi, O. (2006) “La función del docente: entre los compromisos éticos y la valoración social”. Encuentro internacional sobre evaluación, carrera y desarrollo profesional docente. Chile. [En línea]. Disponible en:




Ibarra, O. (2004). “Relaciones entre ciencia, educación y sociedad en la formación de los educadores: aportes para el debate”. Revista Tecné, Episteme y Didaxis. p. I-VI. Bogotá: Universidad Pedagógica Nacional. [En línea]. Disponible en:




MED (2004) “Políticas, programas y estrategias de la educación venezolana”Informe Nacional del Ministerio de Educación y Deportes. Caracas. [En línea]. Disponible en: