La función del docente está definida
y reconocida como una profesión con todo lo que esto implica en el contexto del
ámbito sociocultural y sociopolítico. El docente presenta una dualidad en su
rol: por una parte, generar procesos que permitan el desarrollo personal y por otro lado inducir la conciencia humana en
un proceso personal y social (Ibarra,
2006).
Sabemos que el educador es un ser
privilegiado y con una gran responsabilidad, ya que participa en la
construcción no sólo de la cultura, sino también de la sociedad, de la manera
cómo sus alumnos ven al mundo, de los diversos enfoques para su interpretación, entre otros.
Sin embargo, la función del educador, tal como la conocemos, no ha existido siempre; en la Antigüedad, ejercían la pedagogía aquellos que fracasaban en otros oficios (Ibarra, 2004). Con la consolidación de los estados nacionales modernos la necesidad social de su formación y su rol adquirió más claridad.
Sin embargo, la función del educador, tal como la conocemos, no ha existido siempre; en la Antigüedad, ejercían la pedagogía aquellos que fracasaban en otros oficios (Ibarra, 2004). Con la consolidación de los estados nacionales modernos la necesidad social de su formación y su rol adquirió más claridad.
En la actualidad, se ha delegado en
el maestro variadas expectativas sociales, relacionadas no solo con la apropiación
y asimilación del conocimiento, sino también con los aspectos más importantes
de la socialización, como son la formación ética y moral y la formación para la
democracia y los valores participativos.
Por otro lado, para los
estudiantes el proceso de aprendizaje es complejo, ya que no solo aprenden contenidos
e información, y desarrollan habilidades y competencias, sino que también
aprenden una manera de vivir, de ver al mundo, una cultura. Durante el proceso
de aprendizaje los estudiantes tienen una perspectiva para entender lo que saben
y lo que son capaces de hacer, tanto a nivel profesional como a nivel de
relaciones entre personas (Bustamante, 2006).
Es importante resaltar que, en
Venezuela durante 1980, se efectuó un cambio significativo a nivel de
educación, cuando se incorporaron diferentes roles inherentes a la labor
docente, entre ellos los de planificador, facilitador, evaluador, orientador,
promotor social, entre otros. Esto ha permitido proporcionar al alumno, experiencias,
vivencias y oportunidades de aprendizaje que faciliten el logro del desarrollo
pleno de su personalidad y por ende, lograr un aprendizaje efectivo y eficaz. Además,
se han realizado ciertas reformas, estableciendo discusiones sobre la función
del docente en aula, la cual se encuentra vinculada a la ética, la religión, la
cultura, los valores y el uso de las tecnologías de información y comunicación.
El estado venezolano continuamente
realiza talleres y cursos orientados hacia la actualización del sistema, en pro
de transformar el sistema educativo, orientándolo hacia esquemas que
posibiliten la inclusión de todos los educandos venezolanos, con especial
énfasis de aquellos que se ubican en los sectores más necesitados.
En la Cumbre Extraordinaria de
Monterrey del 2004, la educación fue reconocida como factor decisivo para el
desarrollo humano, con incidencia sobre la vida política, social, cultural,
económica y democrática (MED, 2004).
Para el Estado, la búsqueda de la
equidad hacia la construcción de una democracia social, constituyen los
principios y fines fundamentales de todas las acciones educativas. No olvidemos
que, la formación ciudadana que se brinda a través de la educación, está
vinculada con la formación en, por y para la democracia a través del desarrollo
de una cultura participativa y protagónica, de contraloría social en los
asuntos públicos en todos los espacios educativos: el aula, la escuela y la comunidad
(MED, 2004).
De esta forma, las instituciones
educativas promueven la superación del esquema vertical-jerárquico por una
estructura horizontal-funcional que involucra a todos los actores y/o entes vinculados
con la educación. El ciudadano es corresponsable de las decisiones de país, que
a su vez redundan en las decisiones de la comunidad, de la familia, de la
escuela y sobre sí mismo (Ibarra, 2006).
A manera de reflexión, es necesario plantearnos las siguientes interrogantes:
A manera de reflexión, es necesario plantearnos las siguientes interrogantes:
¿Los esfuerzos que está
realizando el estado en materia de educación están dando los resultados
esperados? ¿Se están utilizando los indicadores de gestión adecuados?. Porque
la respuesta a estas interrogantes son las que pueden trazar la siguientes
estrategias en busca de lograr el verdadero desarrollo humano.
Desde mi perspectiva veo con
preocupación este tema, ya que es en la Universidades donde se observa un mayor
acercamiento a la problemática de desarrollo integral, pero ¿Todos culminan su
formación en las universidades? ¿Hay pluralidad? ¿Nuestros estudiantes y
egresados están participando en las decisiones del país?, así como lo señala el
Informe Nacional del Ministerio de Educación y Deportes (MED, 2004).
Referencias
Bustamante Rojas, A. (2006) “Educación, compromiso social y formación
docente”. Revista Iberoamericana de Educación. Nro, 37/4-10-01-06. [En línea].
Disponible en:
Ibarra Russi, O. (2006) “La función del docente: entre los compromisos
éticos y la valoración social”. Encuentro internacional sobre evaluación,
carrera y desarrollo profesional docente. Chile. [En línea]. Disponible en:
Ibarra, O. (2004). “Relaciones entre ciencia, educación y sociedad en
la formación de los educadores: aportes para el debate”. Revista Tecné,
Episteme y Didaxis. p. I-VI. Bogotá: Universidad Pedagógica Nacional. [En línea].
Disponible en:
MED (2004) “Políticas, programas y estrategias de la educación venezolana”Informe
Nacional del Ministerio de Educación y Deportes. Caracas. [En línea].
Disponible en:
